Tema 11. Literatura hispanoamericana

Gabriel García Márquez

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construida a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.


Isabel Allende

La memoria es frágil y el transcurso de una vida es muy breve y sucede tan deprisa que no alcanzamos a ver la relación entre los acontecimientos, no podemos medir la consecuencia de los actos… por eso mi abuela Clara escribía en sus cuadernos, para ver las cosas en su dimensión real.


Gabriela Mistral (Premio Nobel de Literatura 1945)

Todas íbamos a ser reinas,
de cuatro reinos sobre el mar:
Rosalía con Efigenia
y Lucila con Soledad.

En el valle de Elqui, ceñido
de cien montañas o de más,
que como ofrendas o tributos
arden en rojo y azafrán,

Lo decíamos embriagadas,
y lo tuvimos por verdad,
que seríamos todas reinas
y llegaríamos al mar.

Con las trenzas de los siete años,
y batas claras de percal,
persiguiendo tordos huidos
en la sombra del higueral,

De los cuatro reinos, decíamos,
indudables como el Korán,
que por grandes y por cabales
alcanzarían hasta el mar.

Cuatro esposos desposarían,
por el tiempo de desposar,
y eran reyes y cantadores
como David, rey de Judá.

Y de ser grandes nuestros reinos,
ellos tendrían, sin faltar,
mares verdes, mares de algas,
y el ave loca del faisán.

Y de tener todos los frutos,
árbol de leche, árbol del pan,
el guayacán no cortaríamos
ni morderíamos metal.

Todas íbamos a ser reinas,
y de verídico reinar;
pero ninguna ha sido reina
ni en Arauco ni en Copán
.

Rosalía besó marino
ya desposado en el mar,
y al besador, en las Guaitecas,
se lo comió la tempestad.

Soledad crió siete hermanos
y su sangre dejó en su pan,
y sus ojos quedaron negros
de no haber visto nunca el mar.

En las viñas de Montegrande,
con su puro seno candeal,
mece los hijos de otras reinas
y los suyos no mecerá.

Efigenia cruzó extranjero
en las rutas, y sin hablar,
le siguió, sin saberle nombre,
porque el hombre parece el mar.

Y Lucila, que hablaba a río,
a montaña y cañaveral,
en las lunas de la locura
recibió reino de verdad.

En las nubes contó diez hijos
y en los salares su reinar,
en los ríos ha visto esposos
y su manto en la tempestad.

Pero en el Valle de Elqui, donde
son cien montañas o son más,
cantan las otras que vinieron
y las que vienen cantarán:

«En la tierra seremos reinas,
y de verídico reinar,
y siendo grandes nuestros reinos,
llegaremos todas al mar»
.


Mario Vargas Llosa

Los sábados, generalmente, se organizan fiestas. La alegría recorre como una onda eléctrica la Mangachería, Castilla, la Gallinacera, las chozas de la orilla del río. En todo Piura resuenan tonadas y pasillos, valses lentos, los huaynos que bailan los serranos golpeando el suelo con los pies descalzos, ágiles marineras, tristes con fuga de tondero. Cuando la embriaguez cunde y cesan los cantos, el rasgueo de las guitarras, el tronar de los cajones y el llanto de las arpas, de las rancherías que abrazan a Piura como una muralla, surgen sombras repentinas que desafían el viento y la arena: son parejas jóvenes, ilícitas, que se deslizan hasta el ralo bosque de algarrobos que ensombrece el arenal, las playitas escondidas del río, las grutas que miran hacia Catacaos, las más audaces hasta el comienzo del desierto. Allí se aman.

La casa verde (1966)


Alejandra Pizarnik

Poco sé de la noche
pero la noche parece saber de mí,
y más aún, me asiste como si me quisiera,
me cubre la conciencia con sus estrellas.
Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte.
Tal vez la noche es nada
y las conjeturas sobre ella nada
y los seres que la viven nada.
Tal vez las palabras sean lo único que existe
en el enorme vacío de los siglos
que nos arañan el alma con sus recuerdos.
Pero la noche ha de conocer la miseria
que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas.
Ella ha de arrojar odio a nuestras miradas
Sabiéndolas llenas de intereses, de desencuentros.
Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos.
Su lágrima inmensa delira
y grita que algo se fue para siempre
Alguna vez volveremos a ser.

La muerte


Julio Cortázar

Si tuvieras que dar unas indicaciones en tres párrafos sobre cómo se sube una escalera, ¿cómo lo harías? Esta es la propuesta de Julio Cortázar:

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

Escucha El Futuro (publicado en 1984, cuando murió).


Pablo Neruda

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito
.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos
.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido
.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío
.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo
.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido
.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo
.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos
.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído
.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos
.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Poema XX. 20 poemas de amor y una canción desesperada


Idea Vilariño

@linaescribe

🥰📖 Hoy he quiero hablar de una de las poetas más importantes para la literatura de nuestra región. #BookTok #Escritoras #literatura #Poesía #Booktokespañol

♬ Lo-fi hip hop – NAO-K

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volveré a tocarte.

No te veré morir.

Ya no

Escúchala recitar sus versos


Jorge Luis Borges

Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche, nadie vio la canoa de bambú sumiéndose en el fango sagrado, pero a los pocos días nadie ignoraba que el hombre taciturno venía del Sur y que su patria era una de las infinitas aldeas que están aguas arriba, en el flanco violento de la montaña, donde el idioma zend no está contaminado de griego y donde es infrecuente la lepra. Lo cierto es que el hombre gris besó el fango, repechó la ribera sin apartar (probablemente, sin sentir) las cortaderas que le dilaceraban las carnes y se arrastró, mareado y ensangrentado, hasta el recinto circular que corona un tigre o caballo de piedra, que tuvo alguna vez el color del fuego y ahora el de la ceniza. 

Las ruinas circulares


El cuento hispanoamericano

Material creado por Sonia Pastor Ramírez

Vamos a ver dos maneras de tratar el miedo y, para ello, vamos a usar autoras que escriben cuentos de terror desde diferentes enfoques.

¿Qué es un cuento? Escucha a Samanta Schweblin, ganadora del I Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana (dotado con un millón de euros).

En un cuento, todo persigue provocar un efecto. Así lo explicaba Edgar Allan Poe: «Si su primera frase no tiende ya a la producción de dicho efecto, quiere decir que ha fracasado en el primer paso. No debería haber una sola palabra en toda la composición cuya tendencia, directa o indirectamente, no se aplicara al designio preestablecido» (Sargatal, 2004, p.85).

Elegid una de las autoras del siguiente listado porque vamos a rastrearla.

1. Samanta Schweblin
2. Luisa Valenzuela
3. Silvina Ocampo
4. Mariana Enríquez
5. Ana María Shua
6. Cristina Peri Rossi
7. Elena Garro
8. Rosario Castellanos
9. Inés Arredondo
10.Mónica Ojeda
11. Rosario Ferré
12. Guadalupe Nettel
13. Juana Manuela Gorriti 14. Amparo Dávila

¡OJO! Hay que usar fuentes fiables.

¿Qué es una fuente? Es una página web, libro, artículo, episodio de pódcast, etc. del que has extraído información para la ficha. Es importante que pongáis todas las fuentes que hayáis usado.

¿Qué es fiable? Que es digno de confianza; o sea, que lo hayáis comprobado y que sea verídico. Puedes buscar información en los libros de las propias autoras: en sus prólogos aparece mucha información sobre ellas y sobre la obra, pero también puedes hacerlo online. Si buscas por internet o usas la IA, CONTRASTA LA INFORMACIÓN. No todo lo que hay en internet es verdad.

La experiencia personal es individual y hay que explicar lo que os haya llamado la atención al investigar sobre la autora.

¿Cómo se busca en el catálogo de las bibliotecas?

Accede al catálogo de la biblioteca pública de la Casa de las Conchas.

Accede a una webs especializadas: Hablemos escritoras, Instituto Cervantes (puedes buscar en los IC de cada país), webs de los países de procedencia de las autoras, como la Enciclopedia de la Literatura en México, Memoria chilena, Autores de Uruguay, Proyecto Vindictas,

Amparo Dávila

Vamos a leer uno de sus cuentos (resumido): El huésped y vamos a ir desgranándolo. Completa la siguiente ficha y estate atento a las indicaciones.

¿Cómo creéis que es el supuesto monstruo?

¿Por qué pensáis que se titula El huésped?

A. Que se asuste y se vaya

B. Que se asuste y se comporte mejor

C. Acabar con él

¿Influye en la interpretación del cuento la naturaleza del huésped? ¿Queda clara en algún momento? Exactamente, ¿qué o a quién han matado? ¿Podemos saberlo?


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