PETER PAN, de James Barrie
Todos los niños crecen, excepto uno. No tardan en saber que van a crecer, y Wendy lo supo de la siguiente manera. Un día, cuando tenía dos años, estaba jugando en un jardín, arrancó una flor más y corrió hasta su madre con ella. Supongo que debía estar encantadora, ya que la señora Darling se llevó la mano al pecho y exclamó: —¡Oh, ojalá pudieras quedarte así para siempre! Eso fue todo lo que pasó entre ellos, pero a partir de entonces Wendy supo que tendría que crecer. Siempre se sabe a partir de los dos años. Los dos años marcan el principio del fin.
Los niños a lo único que piensan que tienen derecho cuando se le acercan a uno de buena fe es a un trato justo. Después que uno haya sido injusto con ellos seguirán queriéndolo, pero después nunca volverán a ser los mismos. Nadie supera la primera injusticia: Nadie salvo Peter.
Las estrellas son hermosas, pero no pueden participar activamente en nada, tienen que limitarse a observar eternamente. Es un castigo que les fue impuesto por algo que hicieron hace tanto tiempo que ninguna estrella se acuerda ya de lo que fue. Por ello, las pequeñas todavía sienten curiosidades.
¿Quién fue en realidad Peter, el de Peter Pan?











LA GUERRA DE LOS MUNDOS, de H. G. Wells (1898)
Orson Welles trabajaba en la radio y decidió crear una emisión radiofónica basada en la obra de Wells, sobre una invasión marciana. Estos episodios (que puedes escuchar en el audiolibro de abajo) se convirtieron en un hito de la historia de la comunicación porque muchos oyentes creyeron que la supuesta invasión marciana era un boletín informativo real, lo que mostró el enorme poder de la radio para influir en la opinión pública y abrió un debate sobre la responsabilidad de los medios de comunicación.
LA SEÑORA DALLOWAY, de Virginia Woolf (1925)

Tenía una idea perfectamente clara de lo que quería. Sus emociones eran siempre superficiales. Interiormente era muy sagaz: mucho mejor juez de las personas que Sally, por ejemplo y, con todo ello, sumamente femenina; con ese don extraordinario, ese don tan femenino de crear su propio mundo donde quiera que estuviese. Podía entrar en una habitación o, como le había visto hacer a menudo, detenerse en un umbral con mucha gente a su alrededor, pero siempre era de Clarissa de quien uno se acordaba. No porque fuese deslumbrante, ni tampoco hermosa; no había nada llamativo en ella; no decía nada especialmente inteligente; pero estaba allí, sin embargo; estaba allí.
Virginia Wolf es una de las figuras centrales del modernismo literario anglosajón que pertenece al grupo de Bloomsbury, en el que participaron intelectuales británicos del período entreguerras, como Keynes y Forster. Es también conocida por Una habitación propia, cuyo argumento gira en torno a un espacio literal y ficticio para escritoras que se encuentran dentro de una tradición literaria dominada por hombres.
Su vida no tuvo un final feliz. ¿Quieres saber por qué? Lee este reportaje.
EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO, de Marcel Proust (1927)
Mucho tiempo he estado acostándome temprano. A veces apenas había apagado la bujía, cerrábanse mis ojos tan presto, que ni tiempo tenía para decirme: «Ya me duermo» . Y media hora después despertábame la idea de que ya era hora de ir a buscar el sueño; quería dejar el libro, que se me figuraba tener aún entre las manos, y apagar de un soplo la luz; durante mi sueño no había cesado de reflexionar sobre lo recién leído, pero era muy particular el tono que tomaban esas reflexiones, porque me parecía que yo pasaba a convertirme en el tema de la obra, en una iglesia, en un cuarteto, en la rivalidad de Francisco I y Carlos V.
Hoy en día, sigue dando que hablar. Lee el reportaje sobre la subasta de sus manuscritos.
EL EXTRANJERO, de Albert Camus (1942)
Yo sentía una naturaleza tal que mis necesidades físicas desplazaban a menudo mis sentimientos. Cuanto más reflexionaba, más cosas desconocidas y olvidadas sacaba de mi memoria. Comprendí entonces que un hombre que no hubiera vivido más que un solo día podría sin esfuerzo vivir cien años en una prisión. Tendría bastantes recuerdos para no aburrirse. (…)
Comprendí que había destruido el equilibrio del día, el silencio excepcional de una playa donde había sido feliz. Entonces disparé cuatro veces sobre un cuerpo inerte en el que se hundían las balas sin que lo pareciese. Fueron cuatro golpes breves con los que llamaba a la puerta de la desgracia.
1984, de George Orwell (1948)
Afuera, incluso a través de los ventanales cerrados, el mundo parecía frío. Calle abajo se formaban pequeños torbellinos de viento y polvo; los papeles rotos subían en espirales y, aunque el sol lucía y el cielo estaba intensamente azul, nada parecía tener color a no ser los carteles pegados por todas partes. La cara de los bigotes negros miraba desde todas las esquinas que dominaban la circulación. En la casa de enfrente había uno de estos cartelones. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las grandes letras, mientras los sombríos ojos miraban fijamente a los de Winston. En la calle, en línea vertical con aquél, había otro cartel roto por un pico, que flameaba espasmódicamente azotado por el viento, descubriendo y cubriendo alternativamente una sola palabra: INGSOC. A lo lejos, un autogiro pasaba entre los tejados, se quedaba un instante colgado en el aire y luego se lanzaba otra vez en un vuelo curvo. Era de la patrulla de policía encargada de vigilar a la gente a través de los balcones y ventanas. Sin embargo, las patrullas eran lo de menos. Lo que importaba verdaderamente era la Policía del Pensamiento.
Esta novela distópica se ha convertido en un referente clave para entender los peligros de la manipulación del poder y los regímenes totalitarios, ya que la obra denuncia los peligros del totalitarismo, la vigilancia masiva, la manipulación de la información y la pérdida de la libertad individual.
EL VIEJO Y EL MAR, de Ernest Hemingway (1952)
Decía siempre “la mar”. Así es como le dicen en español cuando la quieren. A veces los que la quieren hablan mal de “ella”, pero lo hacen siempre como si fuera una mujer. Algunos de los pescadores más jóvenes, los que usaban boyas y flotadores para sus sedales y tenían botes de motor comprados cuando los hígados de tiburón se cotizaban alto, empleaban el artículo masculino, lo llamaban “el mar”. Hablaban del mar como de un contendiente o un lugar, o incluso un enemigo. Pero el viejo lo concebía siempre como perteneciente al género femenino y como algo que concedía o negaba grandes favores, y si hacía cosas perversas y terribles era porque no podía evitarlo. La luna, pensaba, le afectaba lo mismo que a una mujer.
EN EL NOMBRE DE LA ROSA, de Umberto Eco (1980)
Guillermo se sentía profundamente humillado. Traté de consolarlo, diciéndole que hacía tres días que estaba buscando un texto en griego y era natural que hubiese descartado todos los libros que no estaban en griego. El respondió que sin duda es humano cometer errores, pero que hay seres humanos que los cometen más que otros, y a estos se los llama tontos, y que él se contaba entre estos últimos, y se preguntaba si había valido la pena que estudiase en París y Oxford para después no ser capaz de pensar que los manuscritos también se encuadernan en grupos, cosa que hasta los novicios saben, salvo los estúpidos como yo, y una pareja de estúpidos tan buena como la nuestra hubiera podido triunfar en las ferias, y eso era lo que teníamos que hacer en vez de tratar de resolver misterios, sobre todo cuando nos enfrentábamos con gente más astuta que nosotros.
Esta famosa obra del italiano está ambientada en el siglo XIV y, de fondo, el turbulento ambiente religioso. Fray Guillermo de Baskerville y su pupilo Adso de Melk deciden investigar una serie de misteriosos crímenes que están ocurriendo en una abadía del norte de Italia. ¿Quieres saber quién era el culpable? Un libro. Descubre cuál.
TEATRO
ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS, de Agatha Christie
Conozcamos un poquito más sobre Agatha Christie con la parodia de Leonor Lavado.
Uno de los sitios donde encontró la paz esta escritora fue en Puerto de la Cruz (Tenerife). Sigue las pistas del callejero literario, elaborado por Miguel Ángel Reyes Lemus, para descubrir más sobre esta autora y su relación con esta preciosa ciudad canaria.
CASA DE MUÑECAS, de Henrik Ibsen
Escucha el siguiente resumen y contesta estas preguntas:
- ¿Cuál es el conflicto principal que enfrenta Nora a lo largo de la obra?
- ¿Cómo evoluciona la relación entre Nora y Torvaldo durante la historia?
- ¿Qué papel desempeña el secreto que guarda Nora en el desarrollo de la trama?
- ¿Qué críticas a la sociedad y al papel de la mujer se presentan en la obra?
- ¿Por qué la decisión final de Nora es tan importante para el desenlace de la historia?
LA CALUMNIA, de Lilliam Hellman (1934)

The Children’s Hour, traducida como La calumnia, es la primera obra de Lillian Hellman y una de las piezas teatrales más importantes del teatro estadounidense del siglo XX. La trama gira en torno al poder destructivo de una mentira y los prejuicios sociales.
Ahí va un pequeño resumen que tendrás que ordenar.
- Han dedicado años de esfuerzo a levantar la escuela, y Karen está comprometida con el doctor Joe Cardin.
- Entre las alumnas se encuentra Mary Tilford, una niña manipuladora y mentirosa que, tras ser castigada por su mala conducta, decide vengarse.
- Karen Wright y Martha Dobie son dos amigas que dirigen un internado femenino en una pequeña localidad de Estados Unidos.
- En el desenlace, Martha acaba reconociendo que ha sentido hacia Karen unos sentimientos que nunca había comprendido del todo.
- El aislamiento social afecta profundamente a las protagonistas y también destruye la relación de Karen con Joe, cuya confianza queda debilitada por la duda.
- La acusación se extiende rápidamente. Los padres retiran a sus hijas del internado, la escuela queda vacía y la reputación de Karen y Martha queda destruida. Aunque ambas intentan defenderse y presentan una demanda por difamación, pierden el juicio porque no consiguen demostrar la falsedad de la acusación.
- Aprovechando un comentario malinterpretado y las insinuaciones de la tía de Martha, inventa que las dos profesoras mantienen una relación amorosa. La abuela de Mary, convencida de que su nieta dice la verdad, difunde el rumor entre las familias.
- Convencida de que esos sentimientos la convierten en la causa de la tragedia y hundida por la culpa y el rechazo social, se suicida.
- Karen queda sola, enfrentándose a una vida marcada para siempre por una mentira.
- Poco después, la abuela de Mary descubre que toda la historia era falsa y acude para pedir perdón y reparar el daño, pero ya es demasiado tarde.
‘NIGHT, MOTHER, de Marsha Norman (1983)
Situación de aprendizaje realizada por Ethan Goñi García.
A. Reconstruyendo una escena de ‘night, Mother (repartir fragmentos)

B. Escucha activa de la adaptación cinematográfica de ‘night, Mother (Tom Moore, 1986)
Escucha atentamente el fragmento de la adaptación cinematográfica sin visualizar las imágenes. Durante la audición, presta atención a los elementos paralingüísticos que contribuyen a la construcción del significado (tono, ritmo, pausas y silencios, intensidad emocional y cambios de entonación).
- El valor del silencio
Reflexiona sobre las siguientes cuestiones:
- ¿Existen momentos de silencio significativos?
- ¿Qué crees que expresan esos silencios?
- ¿Podría comprenderse la escena del mismo modo sin ellos?
- Identificación de emociones
¿Qué emociones percibes en los personajes?
| Emoción | Sí | No |
| Tristeza | □ | □ |
| Miedo | □ | □ |
| Enfado | □ | □ |
| Resignación | □ | □ |
| Cariño | □ | □ |
| Frustración | □ | □ |
| Culpa | □ | □ |
| Soledad | □ | □ |
- La entonación
Completa la tabla:
| Personaje | ¿Cómo habla? | ¿Qué transmite? |
| Madre | ||
| Hija |
C. Comprensión del conflicto
Vuelve a visualizar el fragmento y contesta las siguientes preguntas
- ¿Qué relación mantienen los personajes?
- ¿Qué conflicto percibes entre ellos?
- ¿Qué emociones predominan en la conversación?
Orden de los fragmentos de ‘night, Mother

Teatro de lo absurdo
ESPERANDO A GODOT, de Samuel Beckett (1952)
Acto I
Estragón.—Delicioso lugar. (Se vuelve, avanza hacia la rampa, mira hacia el público.) Semblantes alegres. (Se vuelve hacia Vladimir.) Vámonos.
Vladimir.—No podemos.
Estragón.—¿Por qué?
Vladimir.—Esperamos a Godot.
Estragón.—Es cierto. (Pausa). ¿Seguro que es aquí?
Vladimir.—¿Qué?
Estragón.—Donde hay que esperar.
Vladimir.—Dijo delante del árbol. (Miran el árbol.) ¿Ves algún otro?
Estragón.—¿Qué es?
Vladimir.—Parece un sauce llorón.
Estragón.—¿Dónde están las hojas?
Vladimir.—Debe de estar muerto. […]
Estragón.—Yo debería estar aquí.
Vladimir.—No aseguró que vendría.
Estragón.—¿Y si no viene?
Vladimir.—Volveremos mañana.
Estragón.—Y pasado mañana.
Vladimir.—Quizá.
Estragón.—Y así sucesivamente.
Vladimir.—Es decir…
Estragón.—Hasta que venga. Ya vinimos ayer.
Vladimir.—¡Ah no! En eso te equivocas.
Estragón.—¿Qué hicimos ayer?
Vladimir.—¿Qué qué hicimos ayer?
Estragón.—Sí.
Vladimir.—Me parece… (Se rasca). Para sembrar dudas, eres único.
Estragón.—Creo que estuvimos aquí.
Vladimir.—¿El lugar, ¿te resulta familiar?
Estragón.—No he dicho eso.
Vladimir.—¿Entonces?
Estragón.—Eso no importa.
Vladimir.—Sin embargo… este árbol… (Se vuelve hacia el público), esa turba.
Estragón.—¿Estás seguro de que era esta noche?
Vladimir.—¿Qué?
Estragón.—Cuando debíamos esperarle.
Vladimir.—Dijo sábado. (Pausa). Creo.
Estragón.—Después del trabajo.
Vladimir.—Debí apuntarlo. (Registra en sus bolsillos, repletos de toda clase de porquerías).
Estragón.—Pero ¿qué sábado? Además, ¿hoy es sábado? ¿No será domingo? ¿o lunes? ¿o viernes?