Tema 6. La novela de 1939 a 1975. Camilo José Cela, Miguel Delibes

PRIMERA PARTE: LA NOVELA DE 1939 A 1975

Antes de comenzar, vamos a ver otro vídeo de A toda leche, esta vez compara la novela de este periodo con Star Wars… enjoy!

            1. LA GENERACIÓN PERDIDA

             La Guerra Civil marcó profundamente el devenir de la literatura española. A los escritores que se exiliaron después de la Guerra Civil se les conoce como la generación perdida. Las diferencias narrativas entre ellos son notorias, pero su obra coincide en los planteamientos argumentales: las consecuencias de la Guerra Civil y un sentimiento ambiguo de atracción y rechazo respecto de la patria perdida. Cabe señalar a  Ramón J. Sender Réquiem por un campesino español, Max Aub El laberinto mágico, Rosa Chacel Memorias de Leticia Valle y Francisco Ayala Muertes de perro, quien, además de novelista, es un notable ensayista.

            2. LA NOVELA DE LA DÉCADA DE 1940. EL TREMENDISMO. EL REALISMO EXISTENCIAL

            En España, la dura posguerra genera en los primeros años de la década de los 40 una novela que elude necesariamente la crítica directa de los aspectos más crueles de la dictadura franquista. La narrativa de estos años se puede dividir en dos corrientes: el Tremendismo y el Realismo existencial.

  • En 1942, Camilo José Cela, en cuya obra profundizaremos más adelante, inicia con La familia de Pascual Duarte el Tremendismo, que presenta historias tremebundas y violentas ambientadas en lugares miserables y protagonizadas por degenerados o tarados. El  lenguaje es tosco y el estilo, expresionista; al estilo de El lazarillo de Tormes o el esperpento valleinclaniano.
  • Por otro lado, aparecen una serie de novelas existenciales centradas en un personaje antiheroico enfrentado a una sociedad indiferente u hostil. La principal representante de esta corriente es Carmen Laforet, con su novela Nada, por la que recibió el Premio Nadal y con ello el éxito como joven escritora. En ella relata la amarga experiencia, en una Barcelona asfixiante y enajenada, de una estudiante llena de ilusiones.

La chica rara es el título del capítulo que Imprescindibles le dedica a esta autora. En este documental las directoras tratan de contestar las preguntas de su enigmática trayectora. Échale un vistazo si quieres conocer más sobre Carmen Laforet.

3. LA NOVELA  DE LA DÉCADA DE 1950. EL REALISMO OBJETIVO. EL REALISMO SOCIAL. EL REALISMO CRÍTICO.

      Los novelistas de la década de los 50 abandonan el pesimismo agobiante del relato existencial  y se preocupan por dejar constancia de los problemas del país, siguiendo una serie de corrientes como el Neorrealismo italiano y el Realismo crítico de inspiración marxista. El deseo de estos autores es actuar sobre el lector, provocar en él una “toma de conciencia”, que impulse a la acción, con el objetivo de modificar el estado de las cosas. Durante estos años aparecen tres tendencias bien definidas:

  • El Realismo objetivo: el narrador se limita a reproducir, como si se tratase de una cámara cinematográfica, la conducta externa de los personajes. La acción es escasa, y los  diálogos, abundantes. El principal representante de esta corriente es Rafael Sánchez Ferlosio, y El Jarama (su obra más representativa) reproduce una jornada dominical que un grupo de jóvenes pasa a orillas del río Jarama. El pretendido objetivismo traslada al lector la responsabilidad del juicio o la crítica.

Escucha un extracto de la obra en este audiolibro.

  • Las novelas del Realismo social recrean ambientes reales y  personajes que intentan evadirse de la realidad triste y vulgar que les ha tocado vivir. En este sentido, continúan el realismo existencial de la década anterior. En esta corriente se inscriben las primeras novelas de Carmen Martín Gaite, como Entre visillos, también ganadora del Nadal.

RTVE hizo una adaptación de la novela Entre visillos en los 70. Mira el inicio de un capítulo aquí.

  • Por último, el Realismo crítico aspira no solo a presentar la realidad, sino a explicarla y a denunciar las injusticias que marginan a determinados grupos sociales: obreros, campesinos, habitantes de los suburbios, etc. Los personajes son antihéroes  que intentan sobrevivir en un mundo lleno de penalidades; son descritos como arquetipos colectivos de la clase que representan. Este posicionamiento ideológico lleva a simplificar el estilo y la técnica narrativa. Uno de sus mejores representantes es Jesús López Pacheco, con Central eléctrica.  Por otra parte, autores que ya habían triunfado en la década anterior siguen publicando: Camilo José Cela publica La Colmena y Miguel Delibes, Las ratas. A ellos está reservada la segunda parte del tema.

Lee rápidamente la sinopsis de Central eléctrica, de Jesús López Pacheco.

            4. LA REVOVACIÓN DE LOS AÑOS 60.

            Como veremos a través de la trayectoria de Camilo José Cela y Miguel Delibes, la novela española abandona progresivamente el realismo de los años 50. Entre los factores que favorecieron la modernización de la narrativa española hay que destacar, en primer lugar, la ineficacia de la novela crítica como medio de transformación social. Además, se leen o se releen  las obras de los grandes novelistas extranjeros del siglo XX, que proponen otros modelos narrativos. Finalmente, a principios de los 60 se produce el llamado “boom” de la novela hispanoamericana, que incorpora el realismo mágico a la cultura literaria mundial.

¿Quieres conocer más sobre el boom de la novela hispanoamericana? Mira este curioso vídeo.

        Luis Martín Santos, psiquiatra, publicó Tiempo de Silencio en 1962, convirtiéndose en el pionero de todo el movimiento de renovación. La forma novedosa no excluye una inteligentísima crítica de la sociedad española del momento. El mundo de Pedro, el protagonista, un mediocre investigador universitario, se derrumbará cuando se vea inmerso en un aborto ilegal.

Lee un breve extracto de la obra protagonizada por Pedro.

            A partir de la publicación de esta novela se generaliza entre los novelistas españoles el uso de una serie de recursos técnicos y expresivos de carácter experimental que alteran las normas de la novela tradicional: el argumento se difumina; los hechos no suceden linealmente, sino de forma fragmentada y desordenada (novela caleidoscópica); se utilizan distintas personas narrativas (monólogo interior en primera persona, uso de la segunda persona narrativa), lo que permite observar un mismo hecho desde distintas perspectivas (perspectivismo) y registros (uso de cultismos, coloquialismos y vulgarismos); etc.

            A esta corriente pertenecen obras como Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé, Volverás a Región, de Juan Benet, o Señas de identidad, de Juan Goytisolo. La complejidad de muchas de las novelas de esta corriente y su ruptura con la novela realista tradicional no contribuyeron a su éxito editorial. A partir de los años 70 la novela española volverá a cauces narrativos más sencillos y a ganarse el favor del público.

            SEGUNDA PARTE: CAMILO JOSÉ CELA Y MIGUEL DELIBES

            1. CAMILO JOSÉ CELA

Imagen extraída de abc.es

Un curioso personaje que era conocido por sus salidas de tono ante la cámara. Veamos una de ellas sobre la palangana y la absorción anal.

            En 1942 publicará su primera gran obra, La familia de Pascual Duarte, a la que ya nos hemos referido y con la que se inaugura el Tremendismo. Esta suerte de epístola recoge, en primera persona, las memorias de Pascual Duarte, quien se presenta como una víctima de la fatalidad que busca descargar su conciencia y, posiblemente, la misericordia del lector. A esta voz principal se superponen otras voces que aportan otras perspectivas –  el receptor de la carta; el capellán y un número de la guardia civil que pasan con él sus últimos momentos;  y, especialmente, el transcriptor, que lleva a imprenta el manuscrito de Pascual Duarte. Este juego de voces, presente en El Lazarillo o en El Quijote,  aporta verosimilitud al texto. El lenguaje es muy expresivo, las descripciones están muy cuidadas y, a pesar de los numerosos vulgarismos y dialectalismos, la obra rezuma un singular lirismo.  La aspereza del tema tratado llamó la atención de la censura; no obstante, la obra gozó de una extraordinaria aceptación.

            En 1951 aparece en Buenos Aires La colmena, prohibida de inmediato en España, donde no pudo publicarse hasta 1955. Es una novela imprescindible para conocer el Madrid de los años 40. A través de los abundantes diálogos – unas veces tristes y desgarrados, otras irónicos y satíricos, siempre destilando autenticidad –  asistimos a las miserables vidas de cientos de personajes que deambulan por una ciudad arrasada material y moralmente por la guerra. Las secuencias narrativas yuxtaponen distintos puntos de vista (perspectivismo) y se hilvanan a través de un narrador omnisciente. Obra de protagonista colectivo, el personaje más destacado es quizá Martín Marco, un poeta sin presente y sin futuro que malvive por los cafés de la capital y las casas de prostitución.

Un gran autor y una gran persona, la Universidad que lleva su nombre le homenajeó hace unos años por el centenario de su muerte. Veamos el vídeo que le hicieron.

            De sus novelas posteriores cabe destacar Mazurca para dos muertos  y Cristo versus Arizona. En 1989 recibe el Premio Nobel de Literatura.

             Es uno de los principales renovadores de la narrativa española del siglo XX. En general, en sus obras plasma una mirada descarnada y comprensiva de la sociedad de su tiempo. Describe magistralmente los tipos humanos y sus debilidades. Explora diferentes técnicas narrativas – perspectivismo, monólogo interior, fragmentarismo, rupturas temporales… – ; domina todos los registros –  desde el más culto al más coloquial-;  inventa neologismos y no evita las expresiones populares y escatológicas.  La concesión del Premio Nobel certificó su brillante trayectoria.

Con su particular sentido del humor, tiró a una periodista a la piscina en medio de una entrevista. ¿Quieres saber qué pregunta le hizo? Descúbrelo.

            2. MIGUEL DELIBES

Imagen extraída de elcultural.es

            Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010) recibió el Premio Nadal ya por su primera novela, La sombra del ciprés es alargada (1947). Poco después publicó El camino, su tercera novela y su consagración definitiva como narrador, en la que cuenta las experiencias en un pequeño pueblo de Daniel, el Mochuelo, y sus reflexiones ante la amenaza de dejar el campo y marchar a la ciudad. En esta novela demuestra su conocimiento del campo castellano y su profundo amor a la naturaleza.

En 2020 también se celebró el centenario del nacimiento de este gran vallisoletano. Veamos un vídeo homenaje que resume su vida y su obra.

            Desde su nombramiento como subdirector del diario El Norte de Castilla, sus enfrentamientos con la censura se volvieron cada vez más directos y frecuentes. El escritor abrió una etapa en la que publicaba prácticamente cada año una nueva obra: entre ellas, Diario de un cazador y La hoja roja , esta última de contenido existencialista, donde un funcionario de limpieza aficionado a la fotografía rememora su vida al borde de la jubilación. En 1958 fue nombrado director de El Norte de Castilla.

            Los años 60 representan el apogeo de Delibes como escritor. La etapa literaria se abrió con la publicación de Viejas historias de Castilla la Vieja. En 1962, Delibes publicó Las ratas, uno de sus grandes libros, historia construida a partir de una sucesión de anécdotas autobiográficas en las que se evoca el ambiente rural de un pueblo castellano. Dos años más tarde llegó Cinco horas con Mario, considerada su obra maestra, donde una mujer, Carmen, vela el cadáver de su marido Mario durante toda una noche mientras realiza un monólogo lleno de reproches hacia su esposo. El matrimonio simboliza las diferencias ideológicas de las dos Españas: Carmen es una mujer tradicional y clasista; Mario, sin embargo, es liberal e idealista. En esta novela abandona el argumento tradicional y la temática rural y se incorpora a las nuevas tendencias narrativas de los años 60. Su adaptación teatral, protagonizada por Lola Herrera,  lleva recorriendo desde 1979, casi de forma ininterrumpida,  los escenarios  de todo el país.

             Su discurso de ingreso en la Real Academia Española —editado como libro bajo el título de Un mundo que agoniza— es una lúcida reflexión sobre el progreso y la deshumanización del mundo contemporáneo. En 1977 publica El disputado voto del señor Cayo, y, en 1981, Los santos inocentes, radiografía social donde noveliza la miseria de una familia rural explotada por los caciques de la Extremadura rural.  Ambas novelas cuentan con magníficas versiones cinematográficas.

En 1991, publica Señora de rojo sobre fondo gris. Dedicada a su esposa, esta novela supone un canto al amor maduro, sereno, de toda una vida. A pesar de las múltiples propuestas, sólo aceptó que fuera adaptada al teatro poco antes de su muerte. José Sacristán es el protagonista de esa excepcional adaptación.

            Su última gran obra fue El hereje (1998),  un homenaje al Valladolid del siglo XVI.

Delibes fue un autor comprometido siempre con la dignidad del ser humano y con la naturaleza. Gran conocedor del mundo rural, describe magistralmente sus tipos y costumbres, y la imparable pérdida del legado de nuestros predecesores. Se incorporó sucesivamente a las diferentes corrientes narrativas del S.XX.  Su obra es extensa, bien construida, redactada con prosa pulcra y transparente.

Para terminar, unas curiosidades sobre este autor que aparecieron en el documental de Imprescindibles que le dedicó RTVE.